El rastreo es una forma de acercarnos a los animales con los que convivimos. Sus recorridos, sus esfuerzos para conseguir alimento, sus escaramuzas, el afán por la territorialidad, sus formas de aseo, hasta sus muestras de alegría. Todas sus actividades pueden quedar recogidas en cualquier elemento que haya tenido la oportunidad de ser testigo del comportamiento de la fauna. Esos testigos nos pueden revelar sus secretos: no sólo la especie que vieron, también qué estaba haciendo, qué motivaciones tenía, qué sabía hacer para satisfacerlas.
Para interpretar sus secretos necesitamos seguir aprendiendo siempre. Por supuesto, sobre la forma de sus patas, dientes, alas, huevos... todo lo referente a sus formas. Pero también son necesarias sus costumbres, y las excepciones a esas costumbres: cuando cambia el hábitat, las condiciones meteorológicas, el tipo de presencia humana...
Rastrear significa seguir aprendiendo. Es una motivación más para consultar bibliografía, a otras personas, compartir salidas de campo, fotos, y, por supuesto, rastrear supone sorprenderse cuando descubres algo que no te esperabas, pero que las señales indican que sí, ¡ha pasado este animal por aquí!, ¡y ha hecho esto, no me lo puedo creer!
Las generosas nevadas de este invierno han sido sin duda uno de los mejores regalos que un amante de los rastros puede tener. Poco a poco iremos compartiendo todos los aprendizajes que este precioso invierno nos ha regalado. De momento, vamos a ver como son los rastros de este simpático amigo que revolotea y trepa por los bosques:eltrepador azul (Sitta europaea).
1. Presentan cuatro dedos con uñas fuertes en cada pata.
2. Los dedos II, III y IV están muy apretados entre sí.
3. El dedo I, como en otras aves, se encuentra alineado con el dedo II, de modo que aparentemente está desplazado hacia el centro del ave.
4. La medida de las huellas es de 45-50 mm., y la medida entre las patas de unos 25-30 mm.
5. Lo más bonito y característico (a mi parecer) es su modo de desplazarse, ya que lo hace dando pequeños saltitos regulares y cambiando de orientación en cada salto. Si juntamos el aspecto tan esbelto de sus huellas con ese patrón de paso, podremos apreciar que un rastro muy peculiar.
Los trepadores hacen sus nidos con pedacitos de hojas, algunas plumas y restos de cortezas, normalmente en agujero de un árbol o incluso en cajas nido. Muchas veces, reducen la entrada con barro para protegerlo de depredadores o evitar que entren aves más grandes.
Nido de trepador modificado con barro para disminuir el tamaño de la entrada..
Curso de rastreo Febrero 2016
Aquí os dejamos unas imágenes del pasado curso en Villaviciosa.
Todos los cursos tienen algo especial, en este concretamente quisiera decir que me ha encantado el tipo de grupo, profesionales y estudiantes, gente muy de campo y con mucha intuición y repetidores e incluso tripitidores.
Sin duda, la mejor parte la práctica del domingo. Impresionante la cantidad y la variedad de rastros que pudimos ver en aquel trocito de playa. Yo desde luego, me lo pasé como una cría pequeña.
Se hizo de rogar pero al final, ¡me hice con sus rastros!
Tras aproximadamente un año y medio persiguiendo laguneros cual adolescente enamorada, por fin, he podido confirmar con suficiente consistencia que aquellas huellas que yo tenía tan claro que pertenecían a un lagunero, realmente lo son.
Eso es lo que ocurre cuando eres una enferma obsesiva de las huellas y un día que vas tan tranquilita por el campo encuentras unas huellas de ave que no habías visto nunca y piensas -esto es de lagunero- y a partir de ahí comienza la gran búsqueda. Ahora toca demostrarlo, en primer lugar a ti misma y luego se lo cuentas a los demás.
Es curioso como se trabaja la vista y como con la experiencia se adquieren poco a poco aptitudes que antes no teníamos tan desarrolladas o que quizás desconocíamos.
Pero la verdad es que resulta muy enriquecedor conocer las huellas de las aves que te rodean y poder detectar así especies que no habías visto ni oído. En muchas ocasiones los resultados pueden llegar a ser muy sorprendentes.
Principales características
1. Posee 4 dedos provistos de uñas fuertes y relativamente cortas si las comparamos con las de otras rapaces.
2. Sus dedos son ligeramente finos.
3. La planta de sus garras está compuesta por varias lobulaciones de diferentes tamaños y grosores.
4. El tamaño total de la huella en una hembra adulta puede llegar a los 11cm.
5. Se desplaza dando pasos cortos y anchos que intercala con algún que otro salto.
6. El dedo II es corto a diferencia de los dedos II y III que son bastante largos.
7. El dedo II, por norma general, aparece muy pegado al dedo III dejando un ángulo muy cerrado entre ambos.
8. El dedo IV suele abrirse mucho hacia el exterior del ave dejando un ángulo muy abierto, casi 90º entre los dedos III y IV.
Todo este conjunto de ángulos de apertura entre los dedos puede hacer recordar a la huella de una nocturna.
Egagrópilas
Tal y como se puede apreciar en la imagen, el tamaño es muy variable, desde los 2 cm hasta los 6 cm.
Recuerdan mucho a las egagrópilas de ratonero con menos uniformes, más contenido vegetal y en muchas ocasiones, espinas y escamas de pescado, trozos de pluma y pelo de conejo.
Hay huellas conocidas, huellas que te ilusionan, huellas que te sorprenden y luego están las huellas que hacen que de repente los ojos se carguen de ilusión que revienta y cae por tus mejillas y que te hace saltar de alegría con una sonrisa de oreja a oreja al lado de un charco en una pista forestal.
Es el tipo de huella que nunca encuentras o que pasa desapercibida, que no está en ningún lugar.
Son huellas silenciosas como sus autores.
Hoy no voy a hacer un profundo análisis ni voy a hablar sobre el tipo de rastros que pueden dejar estas aves (eso está escrito ya en muchos sitios) , simplemente haré una pequeña presentación para poder compartir esta alegría que me han dejado las primeras lluvias de septiembre.
¿Empezamos?
Lo primero que quiero destacar es el marcadísimo dimorfismo sexual que podemos encontrar en especies como esta. tal y como se puede ver en la siguiente imagen. Si las huellas de una hembra de gavilán podemos confundirlas con las de una paloma, a las de un macho casi las podemos confundir con las de un mirlo.
Garra de una hembra a la izquierda y de un macho a la derecha.
Principales características
Poseen cuatro dedos con uñas largas y fuertes.
La longitud de las huellas viene siendo de unos 8 cm en las hembras y unos 7 cm en los machos.
Al igual que otras especies de su familia, poseen algunos lóbulos muy prominentes (en este caso en los dedos II y III) que quedan marcados en la impresión de sus huellas.
El dedo IV suele presentarse abierto hacia fuera de manera que puede llegar a parecer, en ocasiones, casi zigodáctilo.
Se desplazan dando pequeños y cortos pasitos por el suelo.
Y tal como he prometido, no me extiendo mas.
Espero que os guste tanto como yo lo he disfrutado.
Entre espigas y espinos, sembrados y cosechados pasan los días de verano con los campos cargados de verdes, amarillos y violetas de cardos en flor.
Y así son las cosas, sales por la mañana con la decisión de buscar rastros de sapo pero se te cruzan y se te cruzan sin parar los preciosos alcaudones.
Pues sin más remedio, hoy toca compartir las "enseñanzas" con las que estos pequeñajos me andan distrayendo.
También quiero resaltar que aunque he podido disfrutar de la presencia de los tres tipos de alcaudón que tenemos en la Península ( sin tener en cuenta Alcaudón chico), dedico esta entrada al dorsirrojo ya que ha sido el más generoso en rastros.
Los alcaudones son muy llamativos por su colorido, no son nada tímidos y además son muy ruidosos, por lo que no resulta complicado percatarse de su presencia.
Tienen por costumbre empalar algunas de sus presas en las ramas de los espinos, en las de los rosales silvetres o en los alambres de vallas.
Empala una lombriz en la espina de un endrino mientras sujeta la otra con sus patas.
Lombriz empalada.
Son muy territoriales y suelen tener querencia a posarse en ciertas ramas desde las que tienen una mejor perspectiva para detectar sus presas. El uso continuado de esos posaderos hace que se pueda apreciar habitualmente un desgate en la corteza de las ramas más utilizadas o incluso sequedad y ausencia de hojas.
Posadero en rosal silvestre manchado de barro que el alcaudón trae en sus patas de posarse en una charca a coger lombrices.
A la izq huellas de Andarríos grande y la drch huellas de Alcaudón dorsirrojo.
Sus huellas pueden ser confundidas casi con las de cualquier "pajarito" sobre todo con las de algún piquituerto y otros alcaudones pero, por supuesto, tienen caracteres diagnósticos y se pueden llegar a identificar con algo de experiencia y sobre todo, complementando con otros indicios:
1. Miden unos 3,4 cm de longitud.
2. El dedo I es especialmente corto si lo comparas con las huellas de otros " pequeños pajaritos".
3. Uñas gruesas tirando para cortas.
$. Los dedos II, III y IV están orientados hacia delante presentando un ángulo muy cerrado entre ellos (tipo trepador azul).
Cerca de sus posaderos o las despensas se pueden encontrar, si tienes suerte, sus egagrópilas que muchas veces se quedan entre las ramas y la hierba y terminan por disgregarse antes de caer al suelo. Otras veces son lanzadas desde tan alto que no se encuentra nada mas que restos de escarabajos y algún huesecillo.
Pues esto es todo por ahora y aquí os dejo estas imagenes de un precioso pollo de Alcaudón dorsirrojo.
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Esta entrada se la debo, como tantas veces, a mis pequeños vecinos, los animales del vallecito donde vivo.