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El rastreo es una forma de acercarnos a los animales con los que convivimos. Sus recorridos, sus esfuerzos para conseguir alimento, sus escaramuzas, el afán por la territorialidad, sus formas de aseo, hasta sus muestras de alegría. Todas sus actividades pueden quedar recogidas en cualquier elemento que haya tenido la oportunidad de ser testigo del comportamiento de la fauna. Esos testigos nos pueden revelar sus secretos: no sólo la especie que vieron, también qué estaba haciendo, qué motivaciones tenía, qué sabía hacer para satisfacerlas.

Para interpretar sus secretos necesitamos seguir aprendiendo siempre. Por supuesto, sobre la forma de sus patas, dientes, alas, huevos... todo lo referente a sus formas. Pero también son necesarias sus costumbres, y las excepciones a esas costumbres: cuando cambia el hábitat, las condiciones meteorológicas, el tipo de presencia humana...

Rastrear significa seguir aprendiendo.
Es una motivación más para consultar bibliografía, a otras personas, compartir salidas de campo, fotos, y, por supuesto, rastrear supone sorprenderse cuando descubres algo que no te esperabas, pero que las señales indican que sí, ¡ha pasado este animal por aquí!, ¡y ha hecho esto, no me lo puedo creer!

25 jul. 2015

Huellas de alimoche

                                                     Alimoche

  


       


A base de persistencia este precioso visitante ha conseguido que le dedique una sección a sus presencia, no solo está luciendo su increíble figura en vuelo y sus acrobacias cual calzada, si no que me está dejando un generoso surtido de preciosas huellas con una calidad tremenda.
¡Gracias!


Imagen tomada de un ejemplar irrecuperable en un centro de recuperación.
                                       Huella de alimoche


Los alimoches, al igual que los otros buitres, poseen 4 dedos muy gruesos, con algunos de sus lóbulos muy marcados y uñas fuertes y tirando para planas si las comparamos, por ejemplo, con las de las rapaces.




Características:


1. Como hemos dicho antes, poseen 4 dedos, los dedos II, III y IV orientados hacia adelante y el dedo  I orientado hacia atrás.

2. Los dedos I y II son muy cortos y en muchas ocasiones marcan solamente el último lóbulo que es el más prominente.

3. Posee una pequeña "membrana" entre los dedos III y IV.

4. Normalmente se desplaza a cortos pasos, dejando la impresión de sus huellas alineadas una tras otra.

5. Al tener uñas casi planas, muchas veces no quedan registradas en algunas de las huellas.




                                                   
Rastro de alimoche junto al rastro de un corzo.











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