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El rastreo es una forma de acercarnos a los animales con los que convivimos. Sus recorridos, sus esfuerzos para conseguir alimento, sus escaramuzas, el afán por la territorialidad, sus formas de aseo, hasta sus muestras de alegría. Todas sus actividades pueden quedar recogidas en cualquier elemento que haya tenido la oportunidad de ser testigo del comportamiento de la fauna. Esos testigos nos pueden revelar sus secretos: no sólo la especie que vieron, también qué estaba haciendo, qué motivaciones tenía, qué sabía hacer para satisfacerlas.

Para interpretar sus secretos necesitamos seguir aprendiendo siempre. Por supuesto, sobre la forma de sus patas, dientes, alas, huevos... todo lo referente a sus formas. Pero también son necesarias sus costumbres, y las excepciones a esas costumbres: cuando cambia el hábitat, las condiciones meteorológicas, el tipo de presencia humana...

Rastrear significa seguir aprendiendo.
Es una motivación más para consultar bibliografía, a otras personas, compartir salidas de campo, fotos, y, por supuesto, rastrear supone sorprenderse cuando descubres algo que no te esperabas, pero que las señales indican que sí, ¡ha pasado este animal por aquí!, ¡y ha hecho esto, no me lo puedo creer!

6 ene. 2013

GINETA (Genetta genetta)

La huella de la gineta se parece mucho a la del gato, en ambos casos tienen una almohadilla principal o central con tres lóbulos en la parte posterior, y dos en la anterior. Las dos suelen marcar cuatro dedos, aunque la gineta puede marcar su quinto dedo.

Para diferenciarlas podemos fijarnos en varios detalles:

1. El tamaño de los dedos en la gineta es mucho menor con respecto a la almohadilla central que en el gato.
2. La huella de la gineta es más comprimida que la del gato, es decir, que la distancia entre los dedos y la almohadilla principal es menor en el caso de la gineta.
 3. La almohadilla principal en la gineta tiene tres lóbulos en la parte posterior, y el central es más pequeño que los dos laterales, por lo que a veces hasta cuesta verlo. Además, en la mano a veces llega a marcar una almohadilla accesoria, correspondiente al 5º dedo, que sería el pulgar (sí, mírate la mano), en esos casos la huella suele tener un aspecto como un corazón asimétrico.
 4. Las uñas de la gineta son semiretráctiles, las del gato totalmente retráctiles, por lo que a veces la gineta llega a marcar ligeramente las uñas, según el sustrato que pise. No obstante, el gato también puede llegar a hacerlo, aunque en muy pocas ocasiones.
5. La mano de la gineta puede llegar a marcar el talón, corresponde a la almohadilla metacarpiana, sí, en el que apoyas la mano cuando escribes al ordenador. Ya tienes algo más en común con la gineta.
 6. El tamaño de la huella de la gineta es menor que la del gato. La mano de la gineta mide aproximadamente 3 cm de ancho y 3,5 cm de largo. Cuando marca el talón la huella se puede alargar hasta 4,5 cm.

Un consejo: deja que un gato ande por el salpicadero de tu coche, así te acostumbrarás a la imagen, y te servirá para tener una referencia respecto a la gineta.



Escucha a la gineta
 

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