El rastreo es una forma de acercarnos a los animales con los que convivimos. Sus recorridos, sus esfuerzos para conseguir alimento, sus escaramuzas, el afán por la territorialidad, sus formas de aseo, hasta sus muestras de alegría. Todas sus actividades pueden quedar recogidas en cualquier elemento que haya tenido la oportunidad de ser testigo del comportamiento de la fauna. Esos testigos nos pueden revelar sus secretos: no sólo la especie que vieron, también qué estaba haciendo, qué motivaciones tenía, qué sabía hacer para satisfacerlas.
Para interpretar sus secretos necesitamos seguir aprendiendo siempre. Por supuesto, sobre la forma de sus patas, dientes, alas, huevos... todo lo referente a sus formas. Pero también son necesarias sus costumbres, y las excepciones a esas costumbres: cuando cambia el hábitat, las condiciones meteorológicas, el tipo de presencia humana...
Rastrear significa seguir aprendiendo. Es una motivación más para consultar bibliografía, a otras personas, compartir salidas de campo, fotos, y, por supuesto, rastrear supone sorprenderse cuando descubres algo que no te esperabas, pero que las señales indican que sí, ¡ha pasado este animal por aquí!, ¡y ha hecho esto, no me lo puedo creer!
El Próximo curso presencial de rastreo de fauna silvestre lo tenemos en Laviana, Asturias.
Este curso está orientado a toda persona interesada en adquirir las herramientas necesarias para poder identificar con certeza e interpretar no solo las huellas si no otros indicios de presencia como excrementos, egagrópilas, cráneos y restos de alimentación.
Las aves son, sin duda, el grupo de vertebrados que más naturalista atrae, pero muchas veces nos llegan por la vista, y en mucha menor medida a través de sus cantos y reclamos (tan importantes para descubrir muchas especies); sin embargo, sus huellas y otros indicios son mayoritariamente desconocidos.
Miembros de Cybertracker Conservation se han propuesto que todos los naturalistas, especialmente los amantes de las aves, también disfruten de la interpretación de los rastros que éstas dejan en el campo.
Luisa Abenza, rastreadora especialista en aves, divulgadora y formadora, es el alma del proyecto y será la máxima responsable de acercarnos a las huellas de las aves, o mejor, a las Aves que dejan huella.
Luisa ha contado con el apoyo de José María Galán, senior tracker y evaluador a nivel europeo, y Javier Bollaín, rastreador leopard y divulgador de ciencia.
Días y noches de trabajo en la sierra. Iber de Vicente, Luisa Abenza, Javier Bollaín y José Mª Galán.
Javier Bollaín, Iber de Vicente, Geli Abenza, Luisa Abenza.
Fruto de todo ello es el libro Aves que dejan huella, proyecto que invita a adentrarse en el fascinante mundo de las aves de una manera muy poco conocida: el rastreo.
Una obra que reúne pasión, respeto, cariño y rigurosidad científica, y que engloba aspectos del rastreo de la avifauna ibérica nunca antes tratados de manera tan profunda.
Una enorme labor de investigación que ha sido plasmada en bellas páginas que explican de manera gráfica y sencilla los elementos clave de los rastros y señales de las aves ibéricas.
Una obra para acercarnos al formidable mundo de las aves con conocimiento, amor y respeto.
Cuenta con un prólogo de la incombustible y apasionada referente de la conservación a nivel mundial, la Dra. Jane Goodall, que nos relata una visión muy personal de cómo la observación de algunas aves dejaron en ella una impronta y admiración que aún perdura.
Es gratificante ver como con el paso de los años las huellas de la animales que antes te parecían casi imposibles de identificar y demasiado escasas como para llegar a aprender de ellas, se convierten en algo habitual e inconfundible. Llegan a formar parte de los charcos o de la arena como algo casi cotidiano y es entonces cuando miras atrás y te acuerdas de las horas y horas detrás de aquellos milanos a ver si con suerte, alguno se posaba en lugar susceptible de ser modificado, de una manera que se apreciara la preciosa marca de sus huellas. Todas estas cosas y algunas más hacen que el campo nos cuente continuamente de lo que ocurre y lo que ha ocurrido y nos enriquece.
Existen ligeras y muy sutiles diferencias entre las huellas de un Milano negro y las de un Milano real, tan sutiles y ligeras que ni siquiera aun me voy a molestar en intentar explicar. Quizás ni siquiera pueda.
De este modo, veremos las huellas de ambos milanos juntas; con sus características en común.
Aunque normalmente estamos acostumbrados a disfrutar de ellos en vuelo o posados, son aves que cuando bajan a comer o beber tienden a dar pequeños paseos.
Se pueden encontrar huellas de milano en cualquier charco, pista forestal, escombrera, sembrados....
Como casi todas las aves, son amantes de los buenos baños y los necesitan, por todo esto no es raro encontrar sus huellas allá donde habiten.
HUELLAS DE MILANO
Poseen 4 dedos con lobulaciones bien marcadas y uñas fuertes bien marcadas.
El tamaño aproximado teniendo en cuenta las diferencias entre sexos y especies de unos 8, 5 cm.
El dedo III es con diferencia el más largo, seguido del IV y el I y dejando el dedo II apreciablemente más corto.
La disposición de los dedos en muy característica pero también variable. El dedo I puede aparecer recto cuando se desplaza paseando o inclinado hacia el exterior sobre todo, si acaba de posarse. Digamos que parece que lo inclinar para equilibrarse en caso de necesitarlo. El dedo IV puede llegar a tener un ángulo de apertura de casi 90º grados aunque también puede aparecer mucho más pegado al dedo III.
El dedo I posee un lóbulo muy regordete que junto a la disposición inclinada puede hacer parecer que el dedo está totalmente torcido, esto quizás sea lo más característico en las huellas de milano.
Se desplazan a pasos con las patas un poco separadas dejando así la impresión de sus huellas una detrás de otras pero sin llegar a estar alineadas.
Espero que con esto, sea suficiente para que algún día en cuclillas junto a un charco, podáis disfrutar del placer de reconocer una preciosas huellas de milano.
Las huellas de arrendajo son peculiares en todos los sentidos, tamaño, forma general, disposición de los dedos y tipo de paso.
Si bien el animal por si mismo ya resulta inevitablemente encantador terminará por conquistar del todo nuestros corazones al encontrar en los charcos un libro abierto que nos cuenta lo bien que lo ha estado pasando durante sus baños y sus juegos.
Huellas
Sus huellas tienen un tamaño mediano, unos 5, 5cm o incluso 6cm.
Posee 4 dedos con uñas largas y fuertes.
El dedo I es largo y robusto, el II corto y delicado y el dedo III que es más largo que los dedos II y IV posee una uña muy larga y fuerte.
Lo mas característico de las huellas de arrendajo es sin duda, la forma alargada. Pudiendo compararse con las huellas del resto de los córvidos ibéricos o incluso de cualquier otra ave, nos daremos cuenta de que el aspecto general es muy alargado. Ahora mismo que yo sepa, solo hay tres especies de aves con cuatro dedos que presenten ese aspecto.
Si todo esto no es suficiente para diferenciar una huella de arrendajo sin ningún problema, ahora añadimos el tipo de paso.
Hay muy pocas aves de tamaño mediano que se desplacen a saltos regulares dejando las marca de las dos patitas a la misma altura.
Y con esto y un bizcocho, el arrendajo es el más prechiocho!
Las generosas nevadas de este invierno han sido sin duda uno de los mejores regalos que un amante de los rastros puede tener. Poco a poco iremos compartiendo todos los aprendizajes que este precioso invierno nos ha regalado. De momento, vamos a ver como son los rastros de este simpático amigo que revolotea y trepa por los bosques:eltrepador azul (Sitta europaea).
1. Presentan cuatro dedos con uñas fuertes en cada pata.
2. Los dedos II, III y IV están muy apretados entre sí.
3. El dedo I, como en otras aves, se encuentra alineado con el dedo II, de modo que aparentemente está desplazado hacia el centro del ave.
4. La medida de las huellas es de 45-50 mm., y la medida entre las patas de unos 25-30 mm.
5. Lo más bonito y característico (a mi parecer) es su modo de desplazarse, ya que lo hace dando pequeños saltitos regulares y cambiando de orientación en cada salto. Si juntamos el aspecto tan esbelto de sus huellas con ese patrón de paso, podremos apreciar que un rastro muy peculiar.
Los trepadores hacen sus nidos con pedacitos de hojas, algunas plumas y restos de cortezas, normalmente en agujero de un árbol o incluso en cajas nido. Muchas veces, reducen la entrada con barro para protegerlo de depredadores o evitar que entren aves más grandes.
Nido de trepador modificado con barro para disminuir el tamaño de la entrada..
Se hizo de rogar pero al final, ¡me hice con sus rastros!
Tras aproximadamente un año y medio persiguiendo laguneros cual adolescente enamorada, por fin, he podido confirmar con suficiente consistencia que aquellas huellas que yo tenía tan claro que pertenecían a un lagunero, realmente lo son.
Eso es lo que ocurre cuando eres una enferma obsesiva de las huellas y un día que vas tan tranquilita por el campo encuentras unas huellas de ave que no habías visto nunca y piensas -esto es de lagunero- y a partir de ahí comienza la gran búsqueda. Ahora toca demostrarlo, en primer lugar a ti misma y luego se lo cuentas a los demás.
Es curioso como se trabaja la vista y como con la experiencia se adquieren poco a poco aptitudes que antes no teníamos tan desarrolladas o que quizás desconocíamos.
Pero la verdad es que resulta muy enriquecedor conocer las huellas de las aves que te rodean y poder detectar así especies que no habías visto ni oído. En muchas ocasiones los resultados pueden llegar a ser muy sorprendentes.
Principales características
1. Posee 4 dedos provistos de uñas fuertes y relativamente cortas si las comparamos con las de otras rapaces.
2. Sus dedos son ligeramente finos.
3. La planta de sus garras está compuesta por varias lobulaciones de diferentes tamaños y grosores.
4. El tamaño total de la huella en una hembra adulta puede llegar a los 11cm.
5. Se desplaza dando pasos cortos y anchos que intercala con algún que otro salto.
6. El dedo II es corto a diferencia de los dedos II y III que son bastante largos.
7. El dedo II, por norma general, aparece muy pegado al dedo III dejando un ángulo muy cerrado entre ambos.
8. El dedo IV suele abrirse mucho hacia el exterior del ave dejando un ángulo muy abierto, casi 90º entre los dedos III y IV.
Todo este conjunto de ángulos de apertura entre los dedos puede hacer recordar a la huella de una nocturna.
Egagrópilas
Tal y como se puede apreciar en la imagen, el tamaño es muy variable, desde los 2 cm hasta los 6 cm.
Recuerdan mucho a las egagrópilas de ratonero con menos uniformes, más contenido vegetal y en muchas ocasiones, espinas y escamas de pescado, trozos de pluma y pelo de conejo.
Entre espigas y espinos, sembrados y cosechados pasan los días de verano con los campos cargados de verdes, amarillos y violetas de cardos en flor.
Y así son las cosas, sales por la mañana con la decisión de buscar rastros de sapo pero se te cruzan y se te cruzan sin parar los preciosos alcaudones.
Pues sin más remedio, hoy toca compartir las "enseñanzas" con las que estos pequeñajos me andan distrayendo.
También quiero resaltar que aunque he podido disfrutar de la presencia de los tres tipos de alcaudón que tenemos en la Península ( sin tener en cuenta Alcaudón chico), dedico esta entrada al dorsirrojo ya que ha sido el más generoso en rastros.
Los alcaudones son muy llamativos por su colorido, no son nada tímidos y además son muy ruidosos, por lo que no resulta complicado percatarse de su presencia.
Tienen por costumbre empalar algunas de sus presas en las ramas de los espinos, en las de los rosales silvetres o en los alambres de vallas.
Empala una lombriz en la espina de un endrino mientras sujeta la otra con sus patas.
Lombriz empalada.
Son muy territoriales y suelen tener querencia a posarse en ciertas ramas desde las que tienen una mejor perspectiva para detectar sus presas. El uso continuado de esos posaderos hace que se pueda apreciar habitualmente un desgate en la corteza de las ramas más utilizadas o incluso sequedad y ausencia de hojas.
Posadero en rosal silvestre manchado de barro que el alcaudón trae en sus patas de posarse en una charca a coger lombrices.
A la izq huellas de Andarríos grande y la drch huellas de Alcaudón dorsirrojo.
Sus huellas pueden ser confundidas casi con las de cualquier "pajarito" sobre todo con las de algún piquituerto y otros alcaudones pero, por supuesto, tienen caracteres diagnósticos y se pueden llegar a identificar con algo de experiencia y sobre todo, complementando con otros indicios:
1. Miden unos 3,4 cm de longitud.
2. El dedo I es especialmente corto si lo comparas con las huellas de otros " pequeños pajaritos".
3. Uñas gruesas tirando para cortas.
$. Los dedos II, III y IV están orientados hacia delante presentando un ángulo muy cerrado entre ellos (tipo trepador azul).
Cerca de sus posaderos o las despensas se pueden encontrar, si tienes suerte, sus egagrópilas que muchas veces se quedan entre las ramas y la hierba y terminan por disgregarse antes de caer al suelo. Otras veces son lanzadas desde tan alto que no se encuentra nada mas que restos de escarabajos y algún huesecillo.
Pues esto es todo por ahora y aquí os dejo estas imagenes de un precioso pollo de Alcaudón dorsirrojo.
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Esta entrada se la debo, como tantas veces, a mis pequeños vecinos, los animales del vallecito donde vivo.
A base de persistencia este precioso visitante ha conseguido que le dedique una sección a sus presencia, no solo está luciendo su increíble figura en vuelo y sus acrobacias cual calzada, si no que me está dejando un generoso surtido de preciosas huellas con una calidad tremenda.
¡Gracias!
Imagen tomada de un ejemplar irrecuperable en un centro de recuperación.
Huella de alimoche
Los alimoches, al igual que los otros buitres, poseen 4 dedos muy gruesos, con algunos de sus lóbulos muy marcados y uñas fuertes y tirando para planas si las comparamos, por ejemplo, con las de las rapaces.
Características:
1. Como hemos dicho antes, poseen 4 dedos, los dedos II, III y IV orientados hacia adelante y el dedo I orientado hacia atrás.
2. Los dedos I y II son muy cortos y en muchas ocasiones marcan solamente el último lóbulo que es el más prominente.
3. Posee una pequeña "membrana" entre los dedos III y IV.
4. Normalmente se desplaza a cortos pasos, dejando la impresión de sus huellas alineadas una tras otra.
5. Al tener uñas casi planas, algunas veces pueden ni dejar un registro claro en las huellas.