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El rastreo es una forma de acercarnos a los animales con los que convivimos. Sus recorridos, sus esfuerzos para conseguir alimento, sus escaramuzas, el afán por la territorialidad, sus formas de aseo, hasta sus muestras de alegría. Todas sus actividades pueden quedar recogidas en cualquier elemento que haya tenido la oportunidad de ser testigo del comportamiento de la fauna. Esos testigos nos pueden revelar sus secretos: no sólo la especie que vieron, también qué estaba haciendo, qué motivaciones tenía, qué sabía hacer para satisfacerlas.

Para interpretar sus secretos necesitamos seguir aprendiendo siempre. Por supuesto, sobre la forma de sus patas, dientes, alas, huevos... todo lo referente a sus formas. Pero también son necesarias sus costumbres, y las excepciones a esas costumbres: cuando cambia el hábitat, las condiciones meteorológicas, el tipo de presencia humana...

Rastrear significa seguir aprendiendo.
Es una motivación más para consultar bibliografía, a otras personas, compartir salidas de campo, fotos, y, por supuesto, rastrear supone sorprenderse cuando descubres algo que no te esperabas, pero que las señales indican que sí, ¡ha pasado este animal por aquí!, ¡y ha hecho esto, no me lo puedo creer!

8 may 2013

El niño salvaje de Sierra Morena

'' Aprendió a aullar como un lobo más y a cazar con la manada, además de imitar a las perdices y las águilas con una planta silvestre, la gamona.'' Texto completo aquí

Marcos Rodríguez Pantoja, más conocido como 'El Niño Salvaje de Sierra Morena', haciendo la perdiz con una hoja de puerro ;)


El vídeo fue grabado durante unas unas jornadas sobre el cánido organizadas en Ungilde en marzo de 2013, en las que Marcos, criado con una manada de depredadores, relató su experiencia vital.

26 abr 2013

CURSO DE RASTROS Y HUELLAS DE FAUNA IBÉRICA

Los próximos día 21, 22 y 23 de junio se celebrará un Curso de rastros y huellas de fauna ibérica en la Casa de la Madera del Comunero de Revenga, en Burgos. Daremos más datos próximamente.

5 abr 2013

Jabalí (Sus scrofa)

Las huellas de jabalí se pueden llegar a confundir con las de algunos cérvidos. Se caracterizan por marcar casi siempre las pezuñas secundarias o guardas, pero no podemos fiarnos de este detalle como único aspecto a observar, porque podremos equivocarnos.



Pasamos a los detalles en los que hay que fijarse:
  1. Como hemos dicho antes, los jabalíes suelen marcar las pezuñas secundarias.
  2. En el caso del jabalí, la marca de las pezuñas secundarias queda muy cerca de los dedos principales y hacia los lados de los mismos, de manera que la huella tiene aspecto de trapecio. Por el contrario, en el caso de los cérvidos, las pezuñas secundarias (si las marca) quedan alineadas con las pezuñas principales, es decir, en el mismo eje; además, quedan más alejadas de las mismas. Todo esto acentúa el aspecto rectangular de la huella de los cérvidos, como veremos en el punto siguiente.
  3. Para diferenciarla de los cérvidos tenemos que tener en cuenta que la huella de un jabalí, si no ha marcado las guardas, tiene que caber perfectamente en un círculo o bien en un cuadrado, mientras que en los cérvidos tendrían que caber en un rectángulo.
  4. El jabalí puede desplazarse al paso o al galope, que es una sucesión de saltos. Cuando se desplaza al paso, las huellas quedan superpuestas y orientadas hacia fuera. Cuando se desplaza al galope, las huellas quedan agrupadas de cuatro en cuatro.
  5.  El tamaño de las huellas es muy variable dependiendo de la edad y el sexo. Por ejemplo, un macho adulto puede dejar una huella de unos 6-8 cm. de ancho por unos 9-12 cm. de largo.

Escucha al jabalí 

23 mar 2013

Fotos del curso de mamíferos carnívoros

Aquí tenéis un álbum fotográfico del curso de Técnicas de seguimiento y trabajo con mamíferos carnívoros ibéricos.

¡Salimos!
Hemos encontrado unos charcos estupendos
¡Millones de huellas de tejón!
 
 Contrastando impresiones